Uno de los objetivos prioritarios en el deporte infantil, debe ser ayudar a que los jugadores desarrollen su capacidad de sufrimiento y su fortaleza mental, de tal forma que les permita superar las situaciones más exigentes del entrenamiento y la competición. Nadal

Para lograrlo padres y entrenadores deben trabajar conjuntamente, ayudándoles a que adquieran un verdadero compromiso y lo mantengan aún en las situaciones más complicadas o difíciles (cambios y correcciones técnicas, entrenamientos intensos, discrepancias con el entrenador o los compañeros,  malos resultados, interferencia con otras actividades…).

La capacidad de sufrimiento y con ella el fortalecimiento mental, los jugadores la van adquiriendo día a día, al enfrentarse e intentar resolver los distintos retos que les plantea el deporte, entrenando y jugando con seriedad y entrega, para así poder hacer el esfuerzo físico y psicológico necesario, que les permita mantener la intensidad adecuada en cada momento, sin rendirse, desanimarse o perder el control. Mejorando de esta forma su rendimiento y autocontrol en situaciones desafiantes.

Los jugadores con mayor capacidad de sufrimiento y fortaleza mental, son capaces de rendir al máximo de sus posibilidades en las circunstancias más exigentes o difíciles de los entrenamientos y/o los partidos, esforzarse al 100% aunque estén cansados, incómodo etc. por ejemplo a la hora de intentar ejecutar correctamente y con la concentración adecuada ejercicios y movimientos técnicos difíciles o que no dominan, o en las sesión de preparación física cuando tienen que realizar un sobreesfuerzo para logra mantener la intensidad.

Para desarrollar la capacidad de sufrimiento y fortalecerse psicológicamente, los jugadores deben aprender a estar preparados y a reaccionar correctamente, adquiriendo un estado de alerta y control, sobre los aspectos que puede afectar a su buen funcionamiento, para solucionarlos y superarlos  lo antes posible, asumiendo que las dificultades son parte del deporte, y que su control es fundamental para mejorar y lograr un rendimiento óptimo.

Antes del partido y aprovechando los ejercicios del entrenamiento, el jugador debe recordar y trabajar las dificultades más probables que pueden aparecer (fallar golpes, enfadarse, estar cansado, ir perdiendo, desconcentrarse, estar incómodo con un cambio técnico…) y prepara un plan por si aparecen esas dificultades (darse autoinstrucciones, concentrarse en la rutina, respirar profundo, recordar las correcciones del entrenador…).

Enseñar a los deportistas jóvenes a trabajar con seriedad e intensidad, marcándose objetivos adecuados y pensando “qué hacer” si aparecen dificultades, les ayudará a desarrollar su capacidad de sufrimiento, haciendo que se fortalezcan psicológicamente y se preparen adecuadamente para rendir en las mejores condiciones posibles, en sus entrenamientos y partidos, evitando de esta forma que se desanimen o que se produzcan conductas inadecuadas, permaneciendo concentrados, tranquilos y controlando su juego, aún en las situaciones más exigentes o difíciles. Federer