Niño celebra un éxitoUno de los retos más importantes y a la vez más difíciles que se les plantea al entrenador y a los padres de los deportistas jóvenes, es que los chicos aprendan a aceptar los éxitos y los fracasos como parte de su proceso de aprendizaje y formación como deportistas.

Los entrenamientos y los partidos proporcionan a los futbolistas jóvenes múltiples situaciones de éxito y fracaso controlados, en las que pueden y deben aprender a ganar y perder. Estas experiencias son inevitables y necesarias, resultando trascendental el manejo y evaluación adecuada que de ellas hagan los padres y el entrenador, para que los chicos las asimilen con normalidad y tengan la percepción de control, que les permitirá fortalecerse psicológicamente y desarrollar un adecuado autocontrol, aprendiendo así a controlar su impulsividad, sus emociones y su conducta, aún en las situaciones más adversas o complicadas, por ejemplo cuando reciben un gol en contra, se ponen nerviosos, cometen un error, están cansados, no les sale un pase nuevo etc.

Para lograr que los jugadores tengan percepción de control, en lugar de sentirse indefensos, ignorando las causas que hacen que las cosas les salgan bien o mal, es necesario diferenciar las conductas de los resultados, destacando fundamentalmente las conductas. Así cuando se produzcan resultados deseados (por ejemplo marcar gol, parar un penalti), es importante que se relacionen con conductas concretas (buen pase, buena colocación, golpeo correcto). Cuando los resultados no sean los deseados, es fun­damental que los jugadores perciban que disponen o dispondrán en un futuro, de recur­sos apropiados para cambiar ese resultado en ocasiones futuras. De esta forma estarán motivados para esforzarse al máximo y concentrarse en sus objetivos de mejora.

Cuando el equipo gana un partido, es importante que el entrenador destaque las conductas concretas que han contribuido a ganar ese partido, y que pueden volver a repetirse en futuros partidos, reflexionando también sobre las cosas que se tienen que seguir mejorando o comenzar a poner en práctica. Si el equipo ha perdido es muy importante reconocer lo que se hizo bien (¡¡¡siempre se hacen cosas bien!!!) y analizar lo que se debe cambiar, mejorar o corregir en los próximos entrenamientos y partidos. De esta forma los jugadores, se centrarán en lo que más depende de ellos, sus propios recursos, aprenderán a confiar en las conductas que les ayudan a conseguir buenos resultados y podrán corregir aquéllas otras conductas que necesiten mejorar, contribuyendo de esta forma a desarrollar mayor tolerancia a la frustración y capacidad de reacción ante las situaciones adversas.

Debemos tener en cuenta que muchos jóvenes futbolistas se sienten muy presionados y no admiten perder o fallar. Esto es consecuencia de la evaluación continua a la que están sometidos. Una inadecuada evaluación por parte del entrenador, los padres u otras personas significativas, haciendo hincapié en el resultado como principal indicador del rendimiento, dificultará que los jugadores desarrollen un sistema de autoevaluación objetivo, centrado en su actuación, y que puedan establecer una relación precisa entre su conducta y los resultados deportivos, favoreciendo un estado perjudicial de indefensión, con los consiguientes riesgos que ello conlleva para el adecuado funcionamiento psicológico de los jóvenes, en lugar de la percepción de control que contribuye a fortalecer la autoconfianza y la motivación, neutralizando el estrés.

Es muy importante que al terminar el partido, se haya ganado o no, los chicos tengan claro que el objetivo prioritario es aprender y poner en práctica las habilidades adquiridas en los entrenamientos, que aunque ya saben hacer muchas cosas bien, les faltan muchas otras por aprender y por perfeccionar, teniendo que seguir esforzándose a tope para lograrlo.

Debemos animarles a que se hagan las siguientes preguntas sobre su actuación en el partido: ¿he estado concentrado?, ¿me he esforzado?, ¿en qué he mejorado?, ¿en qué he fallado?, ¿qué debo seguir mejorando?, ¿qué objetivos podría tener en los próximos partidos y entrenamientos?.

Esta reflexión les ayudará a ser más objetivos, dándoles control sobre lo sucedido y asimilando de esta forma mucho mejor los errores y los malos resultados.