portada cmdsport_RUNNING_9 (1)Muchos deportistas ven en el comienzo del año la oportunidad perfecta de plantearse un nuevo reto, que les motive lo suficiente como para poder realizar el sobreesfuerzo continuado que exige el afrontamiento y la consecución de metas desafiantes.

Estos objetivos deben ser lo suficientemente ambiciosos y atractivos, para así poder despertar el interés que permita al deportista movilizar toda su energía y dirigir todo su esfuerzo para poder alcanzarlos. También deben ser objetivos realistas y alcanzables, es decir que el deportista perciba que verdaderamente los puede ir alcanzando si entrena y se esfuerza para ello.

El deportista debe marcarse sus objetivos para la temporada como un desafío o un reto personal que le motive y le estimulen al 100%.

Debemos establecer objetivos bien definidos, que nos marquen el rumbo hacia el que debe dirigirse todos nuestros esfuerzos y nos permitan tener claro a dónde queremos llegar y lo que queremos conseguir con nuestro trabajo diario. Para lograrlo nos marcaremos objetivos de resultado y de realización para cada periodo concreto de la temporada.

Los objetivos de resultado se refieren a resultados  deportivos por ejemplo lograr un tiempo determinado en una carrera o en las series de entrenamiento, ganar una competición, estar entre los 5 primeros del ranking etc. Los objetivos de realización serían las conductas que debemos realizar para poder lograr los resultados deseados. Por ejemplo mejorar la flexibilidad, perfeccionar la técnica de carrera, hacer 10 series o correr una hora unos días determinados etc.

El que logremos nuestros los objetivos de realización (por ejemplo mejorar la técnica de carrera) no garantiza la consecución de los objetivos de resultado (estar entre los 5 primeros), pero aumenta la probabilidad de que así sea, propiciando que centremos la atención en nuestra propia conducta, fortaleciéndose con ello nuestra autoconfianza y motivación cuando logramos o nos aproximamos a la consecución de un objetivo.

Nuestras metas deben depender de nuestro trabajo diario para poder alcanzarlas, utilizando como indicador de mejora nuestra propia conducta.

Las metas deben depender de que el coste sea el apropiado. Nuestros objetivos deben ser desafiantes y ambiciosos, pero a la vez el coste que se nos exija para lograrlos debe ser proporcionado, ya que por muy atractiva, motivante y realista que sea una meta, si para poder lograrla nos implica un coste demasiado alto por ejemplo entrenar muchas horas todos los días o diferentes modalidades deportivas (podemos pensar en el triatlón) que no estamos dispuestos a pagar, nuestra motivación inicial disminuirá rápidamente y abandonaremos.

Al marcarnos una meta tenemos que pensar en el coste que nos supondrá alcanzarla, es decir la dedicación y el esfuerzo físico y psicológico, reflexionando con objetividad sobre si podemos y estamos preparados para asumirlo.

Cuando nos damos cuenta que la meta que nos hemos marcado es poco realista, percibiendo que no somos capaces o no estamos preparados para afrontar dicho reto, nuestra confianza en poder alcanzarla será tan baja que la motivación inicial por conseguirla bajara drásticamente y lo que antes era para nosotros un objetivo desafiante y motivante, se convierte en una tarea estresante, que nos agobia haciéndonos sentir mal y dejar de disfrutar.

Las consecuencias de marcarnos metas poco realistas son la pérdida de la confianza y de la motivación inicial, afectando a nuestra autoestima, haciéndonos sentir frustrados y culpables, por no ser capaces de responder a las expectativas creadas en un principio y abandonar nuestro reto que tanto nos ilusionaba.

Para lograr nuestras metas debemos:

1- Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo de realización y de resultado, que estén relacionados entre sí, dejando cierto margen  de flexibilidad para cambiarlos, replantearlos, ajustarlos etc.

2- Anticipar dificultades, ya que durante los entrenamientos y competiciones pueden surgir contratiempos que  nos impidan la consecución de los objetivos marcados (cansancio, dolor, pensamientos negativos, lesiones, mala climatología etc.), para que  no nos pille por sorpresa debemos reflexionar sobre ello  y tener preparada de antemano una estrategia que nos permita superar estas dificultades y adaptarnos a la situación.

3-  Ir realizando una evaluación objetiva y continúa de la consecución de objetivos, viendo si se van ajustando o no al objetivo final, si debemos cambiar alguno, incorporar otros nuevos, replantearnos el objetivo final  etc.

Tenemos que marcarnos objetivos finales y objetivos intermedios que estén relacionados entre sí, los objetivos finales deben señalarnos la meta final a la que queremos llegar, y los objetivos intermedios las etapas que debemos cubrir para acercarnos, poco a poco a nuestro objetivo final. Tanto los objetivos finales como los intermedios, son necesarios para mantener elevada y estable nuestra motivación y autoconfianza, y nos preparan para superar los costes y las dificultades que nos puedan surgir en el camino. La consecución de los objetivos intermedios, fortalece la motivación para seguir avanzando, es importante que establezcamos objetivos intermedios a corto plazo que podamos ir consiguiendo pronto.

Finalmente, si por diferentes motivos, vemos que no podemos alcanzar los objetivos que en un principio nos habíamos marcado, es aconsejable que reflexionemos sobre los motivos que nos están impidiendo su consecución, que seamos realista y comencemos de cero con una nueva planificación que se ajuste a nuestra situación actual.

En la revista cmdsport RUNNING se publica la entrevista completa CMDsport.