Dibujo suplentesEn los deportes de equipo, es normal que todos a la gran mayoría de los jugadores sean suplentes en algún momento de la temporada. Aunque la suplencia, como es normal, resulte dura e insatisfactoria, los jugadores deben aprender a aceptarla como parte inherente a este deporte, adaptándose a ella sin acomodarse, lo antes posible, evitando ante todo los problemas y/o conflictos con el entrenador o los compañeros.

Para ello deberán realizar rápidamente una adaptación mental que les permita entrenar con el grado de motivación apropiado, la autoconfianza necesaria para perseverar en el esfuerzo, el nivel de activación y concentración adecuado en cada momento, y el autocontrol emocional y la tolerancia a la frustración suficientes para seguir progresando y estar preparados para ayudar al equipo cuando el entrenador lo considere oportuno.

La pérdida de la titularidad puede resultar muy estresante para muchos deportistas, ya que genera incertidumbre (no tienen claro lo que espera el entrenador de ellos ni su futuro próximo), conflicto con otros compañeros (al tener que competir por el mismo puesto), presión por la evaluación constante  (entrenadores, compañeros, familiares…), pérdida de autoestima (al sentirse culpables por defraudar a otros y no conseguir lo que se espera de ellos).

Ante esta situación tan amenazante, es muy importante intentar que el jugador sea lo más objetivo posible, para poder controlarla de forma adecuada, poniéndose alerta y buscando recursos que le permitan hacerle frente, es decir que se prepare bien, siendo paciente y constante, esforzándose a tope en los entrenamiento, aprovechando al máximo las oportunidades que surjan o los minutos de juego que le brinde el entrenador. De lo contrario es probable que el jugador se desmotive y se rinda, si percibe o interpreta que carece de los recursos apropiados o que el coste es demasiado alto para hacerle frente o neutralizarla. Otro riesgo importante y del que debemos estar alerta es “exceso de motivación” por intentar resolver rápidamente la situación, que hará que el jugador se exceda en la intensidad, cometiendo graves errores y reaccionando de forma impulsiva, pudiéndose incluso lesionar o dañar a otros miembros del equipo.

Por este motivo es muy importante fortalecer psicológicamente a los deportistas a través del entrenamiento, manejando de forma adecuada la motivación y la autoconfianza, planteando objetivos y retos alcanzables que les obliguen a realizar un sobreesfuerzo, movilizando todos sus recursos y habilidades de forma controlada, es decir manejando correctamente los éxitos y fracasos, para que así puedan aprender a funcionar correctamente, superado las dificultades y logrando los objetivos marcados por el entrenador.

De esta forma se consigue que ante una situación negativa (la perdida de titularidad), el jugador sea capaz de convertirla en un reto (volver a hacerse con un puesto en el equipo) y se sienta motivado y con confianza, ya que aunque sabe de la dificultad que conlleva alcanzar su objetivo (volver a ser titular) tiene claro los recursos y habilidades de que dispone o debe desarrollar para lograrlo (percepción de control), porque ya ha pasado por situaciones similares con éxito y fracaso.

Para poder realizar este sobreesfuerzo físico y mental, el jugador debe centrarse en lo que depende de él, esforzándose y aprovechando los entrenamientos al 100%, potenciando sus puntos fuertes y trabajando sus puntos débiles.

Por último no podemos olvidar que en un equipo todos sus jugadores son importantes para lograr el máximo rendimiento. Los mejores jugadores, sean titulares o suplentes, son aquellos que tienen una actitud constructiva respecto al resto de sus compañeros, tienen claro que se necesitan para mejorar. Saben que si entre ellos todo funciona bien, el beneficio es para el equipo en general, que solos, cada uno por su lado, por muy buenos que sean su rendimiento y el del equipo será peor.

Artículo publicado en la revista de fútbol base El Don del Gol